SA AGRAVA FAMILIA

Nunca pensé que podríamos llegar a la playa , armar un poco la casa, comer algo rico que llevábamos preparado, que calentamos en esos viejos sartenes que la tía guarda ahí hace años, descansar , salir en la noche a bailar, volver tarde, muy tarde, y pasarlo tan bien entre tan poca gente.
Siempre había imaginado que estos paseos en la medida que son más familiares, que parecen sacados de la literatura costumbrista, resultan tediosos, largos y aburridos. A nosotros nos resultó porque nuestra familia es livianita, la tía Tere, dueña de casa se la pasa en la cocina planeando con que llenar al familión, y con su nana de siempre, salen a comprar y vuelven cargadas de ideas y mercaderías. Harto pan amasado, pescado y verduras, hartas verduras. Al iniciar el paseo cada uno aporta una cuota y con eso tratamos de mantenernos.
Cuando más joven la Tere debió ser hippie, porque todavía conserva esa mirada como ida, así como que un día se te apagó la tele para siempre, cuando le hay dado duro al pito. Además también parecen manda esos medallones redondos que se coloca al cuello, con cadenas gruesas, y signos de paz, como pata de paloma que aparecen en todas partes; fuma como carretonera, y usa el pelo largo, largo, largo, color plateado, con rayitas blancas, suelto, o tomado con un paño verde.
Come harta fruta, fibras y todas esas cosas de vegetarianos, y ella es como natural. Natural es también pal garabato y la chuchada, y cuando se enoja se toma dos chelas y listo. Se le pasa. Pero las penas no se van siempre y a veces repite mucho el cuento que las visitas a Algarrobo son para que encontremos lo esencial de una familia y que sin esas reuniones esporádicas, ninguna familia funciona bien, honestamente y asumiendo lo bueno y lo malo, la cacha de la espada etc.
La nana le tiene harta paciencia, lleva con ella como 9 años, y tiene que calmarla cuando le bajan los llantos, o se pelea con los amigos. Los amigos de la tía Tere se han ido muriendo, dos atropellados muertos de curados, a la bajada de un auto en tercera fila en la Kennedy un viernes de lluvia; su mejor amiga de infancia con la infección urinaria que le dio después de inducirse un aborto a los 40 años, para que no se notara en su casa que se comía a su sobrino chico que la dejó embarazada. Doña Isabel, que era la antigua nana, y que amaneció muerta en esta misma casa de la playa, nadie sabe exactamente por qué, con las venas que chorrearon un hilo de sangre que llegó hasta el estacionamiento de autos, y que todavía no limpian bien.
El Walo, que era el segundo marido de la Tere, y que era poeta y jugador de rayuela, sufrió un ataque cardíaco en el Lago Chungará, cuando fue con quien sabe quien, a acampar por una semana. En fin, su tía Carmela se suicidó, tirándose de la rama más alta de un naranjo después que la pillaron follando en la municipalidad de Vicuña, siendo ella hermana del alcalde, y debajo de un auto municipal con el chofer municipal, que era ciego. Se han ido muriendo, especialmente este último tiempo también las flores de la casa, los perros, y parece que sus ganas de vivir.
Afortunadamente a sus 52 años ha logrado juntar siempre a sus hermanos y a sus sobrinos, y entre ellos, y algunas visitas como es mi caso, nos hemos ido incorporando a este familión de 8 personas que casi siempre venimos los fines de semana largos. Claro que nuestro grupo es de tres jóvenes no más, el Jano, la Marcela y yo Los demás, aparte de la tía y la nana, son todos mayores y no salen de noche. La abuela, que tiene quebrada la cadera y usa un burro metálico, la dejan en brazos en su pieza y apenas se mueve, solamente la llevan al baño y a almorzar al comedor, donde también hay que bajarla en los tres escalones que separan de los dormitorios. Ella quedó viuda joven y sin hijos, y los tres que tuvo fueron de diferentes pololos, ella habla de maridos, pero sabemos todos que fueron pololos, y a la rápida, de hecho ninguno de mis tíos conoció a su padre, salvo la del medio, la tía Irma, que lo conoció cuando él se la llevó un 18 de septiembre, oculta en un saco de harina, en la parte de atrás de una camioneta, porque había pillado a la tía que salía con otro compadre y en la volá chocó y fue a parar a la posta de Quinta Normal. Pero ahora la vieja parece abuela de cuento, y nada de liberal . El tío Renato, que se dedica a la compra de joyas en el Bio-Bio, y que ha estado preso varias veces, llega, se toma 5 piscolas y muere, pasa muriendo no más, su señora la Mili que parece sacada de la Plaza de Armas, ahí por donde se sientan los peruanos. Usa mallas de lycra color morado, polerón blanco, pelo rojo tomado en el mate en un moño, zapatillas plateadas, pañoleta de lentejuelas, y potona como pato. Dicen que el Renato pilló aquí en la playa hace años a la Mili jugando rayuela demasiado cariñosa con el Walo, y les pegó a lo dos hasta que casi los mató. Igual el Walo se salvó pero se murió el año siguiente. La Tere no se ha olvidado de eso, así que como que disfruta ver al tío durmiendo la mona todo el día y a a la mujer rumiando el enojo sentada en un pasillo, leyendo y releyendo la tercera. A veces viene la hermanastra de la Mili, que es monja, trae a su sobrina, una mina harto rica pero perna. Dicen que se hizo monja cuando cachó que se quedaba solterona. Yo desde hace años vengo para esta casa, fui compañero en el fútbol del Jano, y de ahí nos hicimos amigos, por eso trato de tíos y tías a todos. El Jano es el segundo hijo de la tía Irma. El mayor es paco y pasa enclaustrado en su pega. El Jano un día me dio un beso, y cagué. Somos pareja hace rato, y yo creo que todos cachan, pero igual tratamos de hacerlo piola. La Marcela en cambio es buena pal webeo, nos mete en los grupos que tiene desde chica, y lo pasamos re bien. Cuando volvimos a Santiago, en la misma wena onda del familión, me dio por retribuirles y los invité al cine a todos, menos a la abuela que no la llevaron, me gasté como 30 lucas, pero el Jano puso igual 10.- Fuimos a ver cine chileno, La sagrada Familia, pero cacho que no les gustó. Cuando salimos la Tere me dijo “ la w....á de películas en que se gastan la plata los directores chilenos.”, la Marcela y el Jano me dicen que no me aprobleme, porque seguramente se aburrieron con el monólogo de Ofelia, pero la Mili y el tío Renato se fuero calladitos y bien juntitos.
0 Comments:
Post a Comment
<< Home